COMUNIDAD
Asociación o cooperativa
La tierra es vida y nuestra madre
Mantos
Mantos significa “manto” en la lengua indígena, y simboliza para quien lo lleva protección, calor e incluso un abrazo.
En el hogar representa refugio y descanso.
Literalmente, una tela Mantos nos abraza y nos acompaña en la vida cotidiana.
En el hogar compartido de la familia, los pueblos indígenas disfrutan de su Mantos y de su intimidad.
El taller Mantos crea textiles únicos, tejidos completamente a mano, hilo por hilo, a partir de fibras naturales y mediante técnicas tradicionales.
Las mujeres trabajan con telares de pedal de madera y enriquecen los diseños con delicados bordados.
Mantos crea constantemente nuevas combinaciones, uniendo así diseño y arte.
Por estas razones, hemos elegido a Mantos como nuestra primera proveedora y productora de la colección inaugural «Cortinas de la Luz».
Comunidades
aliadas
La sabana de Bogotá es una sabana montañosa situada en la parte suroccidental del Altiplano Cundiboyacense, en el centro de Colombia. Tiene una extensión de 4.251,6 kilómetros cuadrados y una altitud media de 2.550 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra en la vertiente oriental de los Andes colombianos.
Antes de la conquista española, el territorio estaba habitado por el pueblo indígena muisca, que formaba una confederación flexible de distintos cacicazgos, conocida como la Confederación Muisca. La sabana de Bogotá, conocida entonces como Bacatá, era gobernada por el Zipa.
Los muiscas se especializaron en la agricultura, la extracción de esmeraldas, el comercio y, especialmente, en la obtención de sal de roca en Zipaquirá, Nemocón, Tausa y otras zonas de la sabana de Bogotá.
La extracción de sal, una labor exclusivamente realizada por mujeres muiscas, dio origen al nombre con el que se conoce a este pueblo: “el pueblo de la sal”.
