
Una de las mayores sorpresas que me tenía reservadas Soy Bachué fue el reencuentro con mi amiga de juventud, María Claudia Manrique.
Cuando viajé a Colombia en febrero de 2022 para poner en marcha mi proyecto Soy Bachué, no estaba en mis planes visitarla. Ella ya había terminado su formación como diseñadora textil en la Universidad de los Andes, cuando, a los veintitantos años, le diagnosticaron artritis y su vida cambió radicalmente. Pensé que, debido a su enfermedad, no podría colaborar conmigo.
Resultó que esas eran solo suposiciones mías: su enfermedad no fue un impedimento, sino que más bien fortaleció su talento como tejedora. Su empresa, Mantos, me inspiró profundamente y simboliza para mí su pasión por el trabajo artesanal indígena.
La llamé después de haber tenido una mala experiencia con mi proveedor inicial. ¡Y la sorpresa fue enorme! La última vez que había visto a María Claudia, hacía más de diez años, estaba en una silla de ruedas, ¡y ahora me recibía de pie! Nunca se rindió, y hoy, después de muchas operaciones, ya no depende de la silla.
Supe de inmediato que ella era la aliada que necesitábamos, tanto para mí como para Soy Bachué. Después de tanto tiempo, fue como si nunca me hubiera ido: toqué a su puerta y comenzamos a trabajar de inmediato.
WhatsApp us