

Esta es Amelicia Cruz, directora del taller Duleomemola. También trabaja para la organización indígena del departamento de Antioquia, donde desempeña diversas funciones relacionadas con la educación de la población estudiantil indígena de la región.
De sus abuelas, pertenecientes al pueblo indígena Kuna, aprendió mucho sobre la cultura ancestral, incluyendo el arte del tejido de la Mola. Fundó un taller en el que colaboran varias mujeres indígenas de comunidades cercanas a Turbo y Necoclí.
Actualmente, es socia de Soy Bachué, y juntas desarrollamos los prototipos de nuestros productos.
Nuestra colaboración parecía estar marcada por el destino. Cuando ya llevaba cinco o seis años viviendo en Alemania, asistí con entusiasmo a un concierto del grupo Sal en Wuppertal. Sal es un grupo de música latinoamericana que, desde su fundación en 1982, llama la atención sobre temas de desarrollo y medioambiente a través del arte musical. El concierto se titulaba: “Concierto por la Amazonía – Voces – Sonidos – Imágenes”.
Durante la pausa, fui al vestíbulo, donde mis ojos se dirigieron de inmediato hacia unos colores vivos sobre una mesa. Allí había molas, que brillaban como un arcoíris. La escena despertó en mí una mezcla de emociones, ya que no esperaba encontrar productos artesanales de mi querido Colombia. En el puesto, el profesor Dr. Abadio Green ofrecía información sobre la cultura indígena de Colombia.
Me acerqué a él conmovida, sabiendo que tenía delante a un compatriota. Gracias a su sabiduría y amabilidad conectamos de inmediato, y así nació una amistad que perdura hasta hoy. Con el tiempo supe que éramos amigos comunes de una pareja belga-colombiana, y no podía creerlo, porque yo conocía a la esposa desde Colombia. La red se fue tejiendo cada vez más estrecha.
Cuando me confirmaron la financiación de mi idea de negocio social a través del programa de la GIZ, pensé inmediatamente en él para que me ayudara a contactar a las tejedoras de Las Molas. Su respuesta fue breve y precisa: me pondría en contacto con su esposa, Amelicia, quien lidera este proyecto junto con su comunidad y su familia.
Creo entonces que el destino —o más precisamente, los hilos del destino— llevaban ya tiempo tejiendo esta conexión, cuyo resultado es la colaboración entre Soy Bachué y el taller Duleomemola.
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